miércoles, 6 de enero de 2016

San Silvestre Bilbilitana. 31/12/2015


SAN SILVESTRE BILBILITANA
Aunque lo mío y los del club sea lo de las montañas, unos con nieve y otros sin nieve, de vez en cuando hay que darle un descanso al alma y echar unas risas con los familiares y amigos  el día de San Silvestre para despedir el año.
Casi todos los años participo en la de Zaragoza con mis súper disfraces a base de recicles de toda clase de cachivaches y procurando que salga lo mas aproximado a coste cero.  Siempre me esfuerzo pero nunca me llevo el premio al mejor disfraz.
Aprovechando que este año lo hice en Calatayud  y se supone que habría menos contrincantes y menos enchufe, me propuse echar el resto y arrimarme al toro lo máximo.  Hablando de toros, mi disfraz correspondía a un torero venido del Alto Jalón con su traje de luces, capilla, capote, cartel anunciador, plaza.  Etc. Lo que falta ya lo veréis en la foto.
A las cuatro en punto, hacia mi particular paseíllo a ritmo de mi música de cassete “Pilis” con por supuesto pasodobles.  El publico que no había pagado entrada miraban de reojo sonriendo “donde va este ¿no correrá con carro y todo?. Estaban equivocados, a la corrida había venido a por las dos orejas, el rabo y la caja del mejor disfraz. Sin ninguna meta de batir mi propio record en carreras cortas, calentaba poco a poco y sin prisas con el  consiguiente cachondeo de los colegas de troteadas.
Llego la hora y allí estaba frente a frente con mi particular mihura “Chinito” para lidiarlo durante 4 vueltas al ruedo y completar 6 Km.  Pa evitar accidentes salí de los últimos con toda mi parafernalia.  Me enfrente a un grupo de Escoceses que parecía los mas fuertes (de mi nivel) y a la primera vuelta ya cedían terreno, de vez en cuando paraba para recrear a mi publico con mi arte de torero, el cual correspondía con súper gritos de animo, torero, torero, torero. Fue tanto el subidón que llevaba que en la tercera vuelta y frente a la S. Social mi carromato tuvo un golpe con la acera y el botijo salto por los aires.  No pasa nada dijeron mis subalternos, para 1 vuelta que queda la hacemos sin agua, y así fue pases rápidos y cortos y alguna verónica.  A los 31 minutos de comenzar la corrida allí estaba en el centro de la plaza para rematar la faena.  Cogí el estoque (de plástico) y terminé con “chinito”, (temporalmente porque tiene que servir para otras corridas.) Triunfo total y si me descuido me voy sin el regalo porque se lió la cosa un poquillo con lo de los premios a los mejores espadas de las diferentes categorías.  Con la sonrisa de oreja a oreja y la caja debajo del brazo, carretera y manta y para Ariza a celebrar entre comillas la Noche Vieja.
Hasta otra amigos y felices sueños con montañas para 2016. 


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